
La paz que invade un momento es completamente equivalente a la soledad que te acompañe, existen momentos solitarios que lo único que necesitan para ser perfectos es un poco de compañía, y momentos de compañía cuya necesidad es un silencio que te enternezca el corazón y que a la vez te recuerde que estás rodeado de ella, porque el estar acompañados o no es relativo.
Hay quienes disfrutan de lo que la soledad es capaz de ofrecerles; recuerdos de momentos pasados en compañía y por lo tanto, compañía invisible para los ojos de muchos.
Por otro lado hay otros huyen de ella por miedo a encontrarse a ellos mismos, por miedo a encarar problemas pasados o que están por pasar y por ello se esconden de la soledad resguardándose en distracciones que les hacen mantenerse protegidos de su propia persona.
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