No me importa que no pares de repetir que sabes lo que siento, pero que esto no pudo ser.
No me importa que pienses que no me importa, porque para que lo sepas, si lo hace, aunque intento que no sea así, intento ser fuerte, hacerme la dura cuando estés frente a mí con esa sonrisa de insuficiencia y tu mirada que asegura que no recuerdas nada.
Se lo que siento y por supuesto, se que tu no sientes nada.
Se que la idiota de esta historia soy yo, sabía los riesgos que corría, pero una siempre se aferra a la esperanza, a la ilusión, a esas películas de Jennifer Aniston que sin saber como siempre acaban bien.
Pero he aprendido a no dejarme engañar y ahora sé que esas películas no son más que eso, 90 minutos de amor incondicional que nunca pasa de la gran pantalla.
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